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La Rula de Avilés se prepara para la campaña de Navidad tras la costera de bonito (con cifras récord)

La entidad cierra la campaña con un alza del 17% de descargas y constata la "buena salud en aguas de la ría" con buques de tanqueo

Myriam Mancisidor

Cinco meses. Este es el tiempo que ha durado este año la costera del bonito del Norte, una de las más largas de los últimos tiempos. Desde el 20 de mayo que se estrenó la campaña en la Rula de Avilés al 16 de octubre, que se celebró la última subasta, un total de 69 barcos descargaron en el muelle local y realizaron más de 350 ventas. Esto traducido en capturas significa que en la Nueva Rula se subastaron 1.420.000 kilos de bonito, un 17 por ciento más que en la campaña de 2023. Estas cifras, según confirman desde la lonja avilesina, sentencian la posición dominante de la Rula de Avilés en la costera de bonito, a la cabeza en subastas entre las nueve lonjas asturianas –Gijón, Tapia, Puerto de Vega, Luarca, Luanco, Candás, Llanes y Bustio– que registraron descargas de bonito.

“Ha sido un año bueno”, recalcó el director técnico de la Rula de Avilés, Ángel Muñoz, que incidió en que solo se consumió el 51 por ciento de la cuota. Este año la flota nacional contaba con una cuota adaptada de 24.495.970 kilos de bonito del norte; es decir, un 30,26% más que el año pasado. La razón por la que la flota ha decido dar por finalizada la costera es la distancia a la que están los bonitos, ahora cerca de Irlanda, según Muñoz: “Los gastos de las mareas son mayores que los ingresos que consiguen”, precisó.

Otra buena noticia para la Rula ha sido la entrada de barcos de tanqueo a los muelles locales, un total de tres si bien fue uno, el “Itsas Lagunak” el que realizó ocho subastas y vendió un total de 124 toneladas en Avilés. Los tanqueros utilizan carnada viva –generalmente bocarte– que requiere para su supervivencia una buena calidad del agua del puerto pesquero en el que operen puesto que los tanques de las embarcaciones se alimentan de esas aguas, en este caso de la ría de Avilés. Desde la entidad valoraron asimismo la calidad de los servicios prestados por el personal de la lonja avilesina y a su apuesta por la marca “Pescado de Confianza” de la Rula de Avilés.

“Top” de ventas

“Hasta este año no hicimos una campaña específica con los barcos de tanqueo para divulgar la buena salud de las aguas de la ría. En la campaña pasada se hizo algún experimento y salió bien: la ría lleva ya ocho o diez años en muy buenas condiciones. Este año Ángel (Muñoz, director técnico) incidió mucho más y el resultado ha sido muy satisfactorio”, señaló el gerente de la Nueva Rula, Ramón Álvarez, quien confía en que en el verano de 2025 sean muchos más los barcos de tanqueo que elijan Avilés como puerto de operaciones.

En el histórico de esta campaña destaca que la primera subasta tuvo lugar el 20 de mayo, con 3.200 kilos de la embarcación “Goienkale”. Y la última venta se produjo el 16 de octubre, con 8.000 kilos del tanquero “Itsas Lagunak”. De las descargas registradas en esos 5 meses, 1.265.000 kilos correspondieron a 66 barcos de cacea y 155.000 kilos a tres embarcaciones de tanqueo. El día con mayor número de kilos descargados en las instalaciones pesqueras de Avilés fue el 29 de julio, cuando se produjo una subasta de 82.600 kilos traídos por veinte embarcaciones. Las 69 embarcaciones que vendieron en Avilés procedían de toda la cornisa cantábrica, de flotas galletas, asturianas, cántabras y también vascas.

Comparando las capturas de este año con las de la costera de 2023, el año pasado se subastaron 1.180.000 kilos, mientras que este año se han alcanzado 1.420.000 kilos, lo que supone un incremento porcentual del 17 por ciento y 240.000 kilos más.

Las zonas de pesca fueron similares a todas las costeras, siguiendo la ruta migratoria del bonito. La pesquería para los barcos de cacea empezó en aguas próximas a las islas Azores en el mes de mayo y finalizó, tras recorrer todo el Golfo de Vizcaya, cerca ya de Irlanda a mediados de este mes.

La Nueva Rula de Avilés dio ayer por cerrada la costera del bonito. Ahora la flota, avanzó el director técnico de la entidad, Ángel Muñoz, mira a la campaña de Navidad. Las especies más codiciadas para los últimos días del año suelen ser el virrey, el besugo, la lubina o el pixín (rape), que en los últimos años no “picaron” como esperaban los pescadores. Como costera propiamente dicha vendría luego, en primavera, la de la xarda (caballa). En el caso del puerto pesquero de Avilés, de estas campañas “especializadas” depende que un año sea mejor o peor a nivel económico. Esta son la de bocarte, la de xarda (caballa), la de bonito y la de merluza; las tres primeras son estacionales –se desarrollan en unos meses concretos– y la de merluza abarca el año entero. El año pasado “pincharon” las cuatro: los ingresos por venta de xarda reportaron 2,3 millones, menos de la mitad que en 2022; la recaudación por bocarte fue de un millón de euros, casi cuatro veces menos que el año pasado; la de bonito, una especie cuyo valor total por primera venta en Avilés pasó de 6,7 a 4,5 millones y la de merluza. Este año las dos primeras fueron regulares, la merluza despunta y la del bonito ha dejado resultados satisfactorios en la rula avilesina.

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