La lonja aspira a captar descargas de barcos que pescan bonito con un tipo de arte que exige puertos de descarga libres de contaminación
La dirección de la rula de Avilés, la que más pescado comercializa de Asturias, ya trabaja para rentabilizar la buena calidad ambiental del agua de la ría. Espera hacerlo abriendo una vía de negocio que tuvo cerrada durante décadas debido a la contaminación que afectaba el estuario avilesino; en concreto, el objetivo fijado es la captación de barcos de tanqueo dedicados a la captura de bonito en aguas del Cantábrico. Estos buques, principalmente cántabros y vascos, se caracterizan por usar para la faena carnada viva que transportan en unos tanques en los que es preciso renovar de forma constante el agua para mantener su oxigenación. Históricamente, estos buques rechazaban descargar sus capturas en la lonja de Avilés por miedo a que el agua de la ría matase la carnada que portan en los tanques. Pero esa condición adversa ha desaparecido y los rectores de la rula quieren aprovecharse de la circunstancia.
Un portavoz de Nueva Rula de Avilés, la sociedad gestora de la lonja, ha confirmado a este diario la existencia de contactos con armadores de barcos de tanqueo a los que se les da garantías de supervivencia de la carnada y a los que se anima a venir a vender los bonitos capturados en lo que resta de campaña o para la del próximo verano. Fruto de esos primeros ofrecimientos, en cuatro días del pasado mes de julio se produjeron descargas de bonitos traídos a puerto por barcos de tanqueo; en concreto, la nada despreciable cifra de 50.000 kilos. A destacar, según la fuente consultada, que “no se produjo ningún tipo de incidente con la carnada”.
Más esperanzador es aún lo ocurrido en agosto del año pasado, cuando un barco de tanqueo estuvo amarrado en el muelle pesquero de Avilés durante cuatro días portando cebo vivo en sus tanques y sin registrar problemas con el mismo. Esa parada fue más larga de lo habitual para un barco de esas características debido a un avería, pero sirvió para verificar de forma empírica que el agua de la ría de Avilés ya no resulta tóxica ni mortal para los organismos vivos.
Más allá de las impresiones generalizadas sobre la paulatina mejoría de la calidad del agua de la ría –la cual refrendan también las organizaciones naturalistas–, la Autoridad Portuaria de Avilés controla de forma científica los parámetros indicadores del estado ambiental de la ría. Durante el año 2022 y 2023 se llevó a cabo dicho seguimiento por un importe de 92.120 euros. Finalizadas dichas campañas, el 3 de junio del presente año dicho seguimiento fue adjudicado por un nuevo periodo de 14 meses y un importe de 58.740 euros a la empresa Eurofins Envira Ingenieros Asesores.
Dentro de ese contrato se incluye conocer y controlar la calidad de las aguas del entorno del Puerto de Avilés. En la actualidad existen siete puntos de muestreo y control, cinco dentro de la ría y dos fuera (las playas de Salinas y Xagó). Los datos de 2023 obtenidos de los cinco puntos de muestreo del interior de la ría en 2023 dan como resultado una clasificación de “Calidad ambiental moderada”. Esta clasificación es la segunda en cuanto a calidad dentro de una jerarquía de cuatro niveles aplicables a este tipo de aguas portuarias (denominadas técnicamente “Muy modificadas”), y sólo superada por la clasificación “Buena”, que es la máxima prevista. Por su parte, la clasificación de los dos puntos de muestreo ubicados en el exterior de la ría en 2023 dan como resultado una clasificación de su calidad ambiental como “Muy buen estado”, la mejor dentro de una jerarquía de cinco niveles aplicable a este tipo de aguas litorales.

